jueves, 14 de junio de 2012

Lo típico vamos, o quizás no. (Parte IV)

Pasaron bastantes días. Exactamente 27. La última vez que se vieron fue el día uno de ese mismo mes.
Ella no le llamó, él tampoco..y así fue pasando día tras día, hasta llegar a ese numero impar.

 él
Aquel día al levantarse él recordó que ese era su numero favorito, ese mismo día. Ella siempre le decía que adoraba los números impares, que le gustaban todos.. el tres el, siete el, el trece, pero sobretodo el veintisiete. Te preguntarás, por que habían pasado de verse durante casi toda la semana a no volver a verse en casi un mes, él tampoco lo entendia, pero a la vez intuía el porqué, y vio correcto esperar. La pregunta que se repetía una y otra vez era ¿Por qué no? que tenía de malo lo que se estaba dando entre esas dos personas ¿que se lo prohibía, porque ella se negaba? Se repetía una y otra vez en la cabeza cuando ella le llamaba cobarde.. y aquí la cobarde estaba siendo ella. Nunca había sentido esto por nadie, sobre todo nunca había sentido esas ganas de querer y no poder. Sentía que la echó de menos desde el día que la conoció por que sabía que era una lucha perdida, y aunque tuviera un resquizió de ilusión, sabía que no.. que ella no. Era indomesticable, y simplemente se había enamorado de una chica que nunca había tenido y que sabia que así iba a seguir.

ella
Lo cierto es que ella, vivió de otra manera esos veintisiete días. Os mentiría si dijera que no esperó día tras día que apareciera en la floristeria, o que le dejara una nota debajo de la puerta o quien sabe.. esperaba algunas de sus locuras como que le llevara unos billetes de avión para ir a ver las margaritas a Nueva Zelanda para el día siguiente o alguna de las moñadas que había echo hasta ahora. Aunque esperó día tras día que apareciera, también temió día tras día que así fuera. Ella era una chica maniática, complicada, en ocasiones era un libro abierto y otras tenía tal candado que ni un detective de la interpol sería capaz de desencriptar. Pasó la primera semana, luego la siguiente.. y así poco a poco fue asumiendo que le había pasado como con la mayoría, que cuando se daban cuenta de que pillarse de esa chica era darse contra un muro, desaparecían. Y así fue como ella lo vio, dejó de esperar que volviera. Aunque sintió rabia de haber llegado a creer que él no sería así, y que de verdad tenía ganas de "resolverla" como ya le dijo aquella primera vez.  Así que nada, asumió que lo había vuelto a hacer.
Lo espantó, y era contradictorio, por que todos sabemos que era su objetivo, alejarlo.. no quería admitir lo que estaba pasando entre ellos dos pero a la vez, tenía algo que le latía dentro y aunque pocas muy, muy pocas veces le hacía caso, esta vez le decía que era él, que era él quien iba a romper la pared que tenía la manía de construirse a su alrededor.Se odió por ponerle siempre las cosas tan difíciles a las personas que intentaban luchar por ella. Pero luego volvió a lo de siempre. Uno menos.



Día 27 6:00 AM
El era mas de madrugar, además ese día había algo que no le dejó apenas ni dormir. Se había cansado de esperar una llamada. Se prometió a si mismo, o hoy, o se acabó pero que al menos no se dijera que no lo había intentado.

Ella a esas horas seguía durmiendo, con su gato acurrucados en sus piés y así hasta una hora y media después, que en realidad debería haber sido una pero bueno era su ritual de siempre, se impuntual, dormirse.. o simplemente no llegar.


Día 17 8:30 AM
Dobló la esquina de la floristería  y como siempre, un poco despeinada y sin desayunar pero bueno se arreglaría dentro, a esas horas tampoco era muy común que hubieran muchos clientes. Parecía que todo iba a ser como un día normal, un martes más del mes, aunque ese día ya era un poquito especial por ser martes y encima su numero impar favorito. Llegó a la puerta, esa puerta un tanto antigua.. como todo lo que a ella concebía. Fue a meter las llaves en la cerradura y como estaba medio dormida tardó en ver el papel que había en medio de la puerta. Había algo escrito, ahí si que acabó de despertarse del todo, indiscutiblemente era su letra.

" Una vez me dijistes que si te llevaba a un sitio de la ciudad que nunca habías ido serías mía esa noche, y que si ya habías ido no volvería a verte. Creo que hasta ahora nunca te he llevado a un sitio dónde hubieras estado así que no tienes derecho a desaparecer. Te propongo un trato y esta vez el que da ultimátums soy yo. Si te llevo a un sitio que nunca has ido y que sé que a partir de ahora va a ser tu sitio favorito de la ciudad y tengo razón, serás mía.. indefinidamente. Y como sé que esto último te estresará mucho, lo dejamos en que durarás un poquito más. Pero solo si aceptas el trato. Hoy es el día. El trato lo aceptarás en el momento que me llames y si así es.. no abras la floristeria."

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- No me lo puedo creer. Por favor dime que le llamó.
- (Se rió) Sí, si que le llamo amiga mía..
- Hoy si que no me dejas a medías, Carla cuéntame lo que pasó.
- Ya, ya, hoy he asumido que si te dejaba así, me asesinarías. Pues resulta que le llamó y la conversación fue... [...]

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- ¿Dónde vas a llevarme?
- Acabas de aceptar un trato.. con lo cobarde que eres tú,no te da miedo?
- Mira que te cuelgo..
- Bueno, vale va
- Dime ¿A dónde vamos?
- No, a dónde vamos no.. a dónde vas..
- ¿Como?
- No me decías siempre que querías venir a mi piso?
- ¿Como? tanta historia para ir a tu piso? pero tú..
- Oye, que mi piso en un sitio genial
- Bueno, vale un día te hago una visita ¿Es allí donde tengo que ir hoy?
- Si no sabes dónde está como vas a venir?
- Donde quieres que vaya?
- Dónde quieras que esté.
- No te entiendo, eh
- Pues mira ya somos dos.
- ¿Esto que es una especie de venganza?
- La verdad es que no.
- Bueno, creo que debería abrir la florist...
- ¡No!
- Pues dime a dónde vamos!

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- Ay, amelía ¿y que más le dijo? ¿A dónde la llevo?
- Pues.. le dio a una dirección, y le dio un plazo de una hora para llegar por que sabía que tenia que volver a su casa para recoger la bici, por que sí.. habiendo autobuses, taxis y demás iba a ir en bicicleta.
- ¿Y..?
- Y... llegó a esa dirección, que le llevaba a una calle, y buscó el numero que le dijo el 27. Le llevaba a un callejón sin salida, entro a ver que habría allí.. y lo que encontró fue un portal un tanto ruinoso, una puerta muy antigua y muy oxidada, y había otra nota. 

¿Quieres jugar? mira detrás de esta nota. Hay veintisiete fotos, con sitios dónde está ese numero, portales, tiendas.. videoclubs no están muy lejos. Creo que nunca habrás  tenido la necesidad de hacer el esfuerzo de luchar por quedarte en la vida de nadie ¿no? Voy a arriesgarme a que como cualquier otra persona, pases de buscar esos veintisiete sitios, pero en uno de ellos estoy yo.. A lo mejor es el primero que encuentras o quizás es el último que has buscado. Nunca lo sabrás si no me buscas. Yo voy a estar allí, todo el día.. esperándote. Si no me apareces pensaré que no me has buscado, así que se acabó. Si decides jugar, confiemos en que el azar se ponga de nuestra parte y de la casualidad de que me encuentres pronto..."

- Y..?
- Como que y..?
- Que pasó? Le buscó? Anda.. que el también..
- Mañana te cuento como acabó este día
- ¿Qué, qué?
- Eso..
- No te atreverás hfiduhfsiduhfiudhfiudhfidufvhg..
(Le colgó)





martes, 12 de junio de 2012

Libro: perdona si te llamo amor

"El amor más hermoso es un calculo equivocado,una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habias utilizado la palabra "nunca". 
¿Qué tengo yo que ver con tu pasado? yo soy una variable enloquecida de tu vida. 
Pero no voy a convencerte de ello.  El amor no es sabiduría, es locura."
(Federico Moccia)
 
 

viernes, 8 de junio de 2012

Lo típico vamos, o quizás no. (minirelato parte III)

- Bueno te sigo contando Amelía, que estás muy pesada ya
- sisisisisisisisi
- ¿Por dónde me quedé?
- Por el último beso..
- Ah sí, el de la despedida del coche..
- Pues bueno resulta que pasaron días sin saber el uno del otro
- Y que pasó?
- Que pasó?
- Claro, como volvieron a..
- Quien dice qué...
- Lo sé, esto no acaba así
- Bueno, lo que no te conté es como después de conocerse y esa primera noche volvieron a quedar ¿recuerdas?
- Es verdad! Si ella no le llamó..
- Bueno, resulta que cuando pasaron esa noche, él sabia perfectamente que no le iba a llamar, pero en su salón vio tarjetas de una floristeria dónde ponía que la encargada era ella, así que la cogió.
- No me digas que se plantó allí..
- Apareció.. cinco días después, como si nada, como si no la conociera.. entró y....

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La floristeria era la típica, que había en el centro de todas las ciudades, esa.. que era muy pequeña pero que tenía la calle llena de color, de olor y de alegría. Y lo cierto es que ella odiaba a más no poder su trabajo, lo odiaba. Adoraba las flores, las cuidaba, las mimaba, las veía crecer y volverse de pequeños capullos a preciosos ramos. Odiaba tener que cortarlas para según ella chorradas tales como decir "te quiero" con un ramo de rosas rojas, o tener que cortar sus preciados lirios para adornar el salón de un adinerado empresario en un jarrón.. y que veía muy injusto llevar flores vivas, a los cementerios y condenarlas a ella a yacer allí. Pero no le quedaba otra, era la empresa de la familia, aquella floristeria había sido de su abuela, posteriormente de su madre y ahora tenía que encangarse ella, además ella sólo valía para el arte, y eso hasta ahora no le había dado mucho dinero, las fotografías y sus dibujos estaban condenados a decorar las paredes de su casa.

Llegó a la floristeria indicada en la tarjeta, a un par de calles de dónde vivía ella. Nunca había estado en esa calle de la ciudad, parecía más antigua. Se paró a pensar y todo absolutamente todo lo que rodeaba a esta chica tenía un aroma a antiguo, a.. no sabía como describirlo, a especial, era como si pasara de estar en un mundo de ordenadores, modernidad y miles de tecnologías, y ella apareciera con su bici roja, con su forma de vestir típica de los años 80, esos labios rojos, y esa melenita despeinada y le transportara.. a ese momento. Abrió la puerta, al entrar sonó la típica campanita que hay en algunas puertas, para avisar de que a entrado un cliente. La floristería parecía tener bastante éxito, desde que vio la floristeria desde el principio de la calle, habían salido y entrado varias personas. Y bueno,  entró y empezó a pasear por la tienda, fue cuando estaba mirando las margaritas, cuando la vio detrás de una estantería, girada.. sabía que era ella, sólo podía ser ella. Se quedó ahí, ella estaba atendiendo a varios cliente, esperó y la llamo.


- Perdona!
Ella le vio, abrió los ojos a más no poder, sonrío con la mirada, quería esconderlo pero se le notaba tanto..
- Dime en que te puedo ayudar..
- Resulta que quiero regalarle flores a una chica
- Bueno pues tienes muchas dónde elegir
- Bueno hay muchas dónde elegir, pero puedes ayudarme a saber cual serían las acertadas?
Empezaron a pasear por la tienda, le fue explicando las virtudes de cada una de las flores, hasta volver al principio, a las margaritas.
- Creo que voy a quedarme con las margaritas
- Te he enseñado cada una de las flores y te quedas con las primeras? ¿margaritas? ¿Por qué?
- Como que por qué? por que me gustan
- Un ramo de margaritas? no suena muy apasionado para conquistar a una chica
- No busco conquistarla
- Que buscas entonces?
- No lo sé, pero quiero regalarle flores
- ¿Flores por qué?
- Ay, tienes una floristeria, vendeme estas margaritas y ya está
- Es que, arg, no, si decides hacer un ramo con ellas quiero una razón
- Son muy bonitas
- ¿Y ya está? Sabes qué.. en Nueva Zelanda existe una especie de margaritas cuyos pétalos cambian de color tres veces al día?
- ¿Cómo? (No puedo evitar reírse)
- No te rías, un día haré crecer esas flores, pero morirán de viejas, nunca las cortaré
- Tienes una floristeria, de que vas a vivir si no cortas las flores que tienes?
- No me queda otra, pero si un día consigo esas margaritas..
- Si un día consigues esas margaritas qué?
- Haría un jardín entero sólo de ellas..
- Osea que para pedirte una cita querrías esas margaritas?
- Tu estás tonto? te acabo de decir que no, que las quiero en mi jardín no en mi salón..
- Te acabo de decir que quiero que me des una cita, y te fijas en lo de las margaritas?
- Ay, me lías ¿Un ramo de margaritas no?
- Es para ti, elige tu las flores
- Como que para mi?
- Si mira, mira traigo tu dirección apuntada
- Que no me gusta que me regalen flores!
- Pero si tienes una floristeria! sdbfdiuhfdiuf
- Ay, y qué, que típico no? A la dependienta de la floristeria le encantan los ramos de flores..
- Y que puedo regalarte entonces para que me concedas, una tarde, o una noche.. o lo que quieras vamos.
- ¿Pero por que tanto interés? has venido hasta aquí.. que por cierto como sabias lo de la floristeria?
- Cogí una tarjeta de tu casa..
- (puso cara de asustada y se empezó a reír) Me acosas....
- Uy, pues nada, mandarte el ramo de margaritas a tu casa ¿Cuanto te debo?
- ¿Y ya está? ¿te rindes?
- ¿Quieres que me rinda?
- Regalándome flores no vas a conseguir nada..
- Pues que hago entonces..
- Quiero ver las margaritas de Nueva Zelanda
- Si lo consigo ¿qué?
- Hay trato.
- Dame tu numero, te llamaré
- Que finalidad más rara para pedirme el teléfono.. te doy el de la floristeria.


Se giró y se fué diciéndole, acuérdate de estar libre cualquier día de la semana.. que te sorprenderé. A los días le llamó, fue a recogerla cuando acabó, y la llevó a una exposición de un artista de nueva Zelanda. Estaba bastante lejos, estuvieron más de tres cuartos de hora en el coche pero valió la pena, estaba intrigadisíma y al final llegaron, en la exposición habían cuadros, fotografías.. y vídeos, en un vídeo salía la grabación de esas margaritas durante días y esas variaciones de colores a cámara rápida, cuando lo vio, se le quedó mirando.. no podía evitar mostrar lo impresionada que estaba, le encantaba.. no eran las flores.. pero las había visto cambiar de color, además, en una de las obras salían los pétalos de esas margaritas enmarcados.

Fue ahí, dónde después de esa noche que acabó como acabó, lo típico vamos.. volvieron a acabar en su piso, y él le dejo otra nota pero esta vez más directa, le ponía que habían quedado el sábado de esa semana a una hora y un sitio determinado y ahí fue el día de lo de el local aquel de rockabilly y la playa.. esa era la cita que quería él, que se había ganado.

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- Ay, me muero.. como encontró esa exposición?
- No me lo explico, pero vaya.. existían esas margaritas.. y había quien las había filmado.. y ella las vio
- Bueno, me a encantado conocer esta parte, pero.. quiero saber que pasó después de ese beso, de la despedida en el coche!
- A ver Amelía... eso ya te lo contaré mañana.
- Jolín, pero.. no paro de darle vueltas, por que esa reacción tan fría.. ¿Se volvieron a ver?
- Tardaron bastante.. ella no le llamó, lo único que sé que paso hasta el momento es que cuando ya había pasado bastante sin saber noticias el uno del otro él le dejo una flor de tela en la puerta, con una nota que ponía;
 "Tu película favorita es Casa Blanca, tienes el pelo negro, te encanta la fotografía, trabajas en una floristeria de tu familia, te gustan las flores pero vivas no decorativas, cuando sonríes tambien lo haces con la mirada y cuando algo te gusta no te hace falta hablar lo dices todo con los ojos, dibujas, te gusta la comida salada y después comer dulce, te gusta el color rojo. 
Me tienes miedo, y yo a ti te tengo ganas. Eso es todo lo que se de ti."
-  Ay. Dios. Mio. ¿Miedo? Que le pasa a esta mujer? Este hombre es perfecto.
- Pues que tiene el miedo ese tan normal como humano
- ¿Miedo?
- Claro, sigue siendo la típica historia pero con un detalle.. son dos personas muy atípicas. No creen en los tópicos, ni en el amor.. creen en papá noel y en el amor, no. Además ella ya a vivido bastantes cosas, y está bastante marcada. Puede parecer que tenga miedo por el simple echo de que se esté pillando.. pero yo creo que el peligro es que se están sintiendo muy niños, y eso que significa? A la gente a pesar de saber que acabarás pasándolo mal, que pueden hacerte daño, que estar enamorado te hace vulnerable.. a pesar de eso a la gente le encanta estar enamorada.. Simplemente por que enamorados somos niños, y a todos nos encanta volver a ser niños, y ellos.. estaban sintiéndose muy niños. Muy pitter pan y campanilla, esa historia de amor nunca contada. Y es peligroso, por que ella, no quiere correr riesgos.
- Vaya.. osea.. qué no quiere saber nada más de él?
- Mañana te lo cuento
- Vale va..
- Hasta mañana peliculera.

                                        

martes, 5 de junio de 2012

Lo típico vamos, o quizás no. (minirelato parte II)

La historia sigue siendo típica.
Desde aquella anterior cita espontánea en ese restaurante italiano que acabó en el piso de ella , habían habido algunos encuentros más, no citas.. si no encuentros. Continuó la historia de "chico conoce chica".

Él con pinta de macarra de barrio apoyado en la pared y con un cigarro en la otra mano. Con ese pelo revuelto que parecía que no se había peinado en la vida más que cuando se lo tocaba como gesto de chulería. Ese tío de 1.80, con sus converse desgastadas y con su chaqueta de cuero.

Ella al andar parecía que llevaba una sintonía de radio de los ochenta. Tenía el pelo negro, un poco por debajo de los hombros, con el flequillo al lado y un tanto rizado, en ese momento lo llevaba aún mojado de la ducha. Le encantaba el olor de su pelo recién duchada, con el aire, y ese toque te humedad. Llevaba los labios rojos, y los ojos se los había maquillado más negros de lo que de por si eran ya. Llevaba un vestido negro que tapaba lo básico.. una chaqueta vaquera y también unas converse negras.

De repente él giró la cara y la vio llegar, cambió ese gesto de macarra a uno un tanto más.. vulnerable ¿que tenía esa chica que era capaz de hacerle parecer más tierno? tiró el cigarro y se dirigió a ella. Ella sonriendo desde la esquina dónde se vieron, le cogió la cara con las manas y le dio un beso en el mofelte, él se quedo sorprendido no le dio tiempo a reaccionar, a lo que ella añadió:

- Ves toda la noche con ese beso rojo en la cara.
- ¿Te crees que me lo iba a borrar?
- Creía que me lo ibas a borrar a mí, a cambio.

Y bueno, ya podéis imaginar.. le quitó todo el carmín, pero no pasa nada, no importa, llevaba la barra de labios para pequeños.. ejem contratiempos.


- ¿A dónde me piensas llevar?

- Vaya, pensaba que la señorita no se dejaba llevar a ningún sitio, que ella decidía

- Eh, hoy me apetece probar algo nuevo

- ¿De cuanto tiempo dispones?

- Del que me diviertas.

- Pues dime que quieres hacer

- Arriésgate a enseñarme algo que no conozca, si lo conocía me voy y no me volverás a ver

- Pero eso es.. arriesgado, yo no sé a dónde has ido tú

- Eso es lo gracioso ¿no?

- Tengo una idea, sube.

Y subió a su coche, que tenía la misma pinta que él, de perro viejo pero con más chulería que nadie.
La llevó a un sitio que sabía que era imposible que no le gustara, por lo tanto también era posible que lo conociera.. pero bueno, se arriesgó. Era un local en una parte un tanto escondida de la ciudad, dónde la música se oía ya desde la otra parte de la calle, era como su casa, salida de una revista de los años 80, sillones de cuero, poca luz y por supuesto todo tipo de rockabilly y demás. Entraron, la miraba con cierto miedo y ella le dijo que luego le diría si ya lo conocía, se sentaron y pidió algo para los dos mientras ella fue al baño a volver a pintarse los labios.

- Has tenido suerte, he oído hablar de este sitio pero nunca he venido
- Vaya, así que sigues siendo mía esta noche?
- Se puede decir así
- ¿Y mi recompensa?
- ¿Como que tu recompensa?
- Ahora quiero que la que te arriesgues seas tú, pero de distinta manera.
- Ves a esa gente bailando?
- Sí, claro
- Sal y demuéstrame como lo haces tú
- Tu eres tonto, yo no bailo
- Oh, si, si lo haces
- ¿Yo sola?
- Sí, yo miraré

Se bebió de un trago lo de su vaso, y salió ya moviéndose raro, no bien si no raro y riéndose.

" I don't feel like daaaaaancing, dancing, i don't feel like dancing, dancing"



La verdad es que era muy llamativa, se puso en medio y empezó a bailar sola, pero no tardó en acercársele un chico. Y ella le siguió y empezaron a bailar, y bailar.. mientras ella cuando tenía la oportunidad de mirarle, le miraba con la sonrisa más jodídamente pícara que había visto en su vida. No tuvo otra opción, se levantó.

- ¿No decías que sólo ibas a mirar?
- Si prefieres bailar con él, os dejo eh
- No, quédate.

Ah y a todo esto.. aún llevaba ese beso de carmín en la cara.
Y bueno así, llegaron a las 4 de la mañana, una copa, tras otra, así que no iban a coger el coche. Quisieron acabar la noche en la playa, que no estaba muy lejos andando. Cogió una manta que tenía en el coche, y bueno, es fácil imaginarse lo que pasó, la playa de noche.. lo típico acabaron bañándose desnudos. Ya eran las 6 y algo de la mañana, cuando estaban tumbados, y empezaba a amanecer.

- Sigues sin decirme nada relevante de ti
- ¿Que quieres saber?
- No sé lo típico..
- Lo típico es aburrido
- Vale, pues te preguntaré lo que me importa más bien poco
- Pregunta
- ¿Con cuantos tios te has acostado?
- Más de 7 y menos de 15
- Cual es tu película favorita?
- Pf, muy típico.. pero bueno, te responderé casa blanca
- ¿Por que vives sola?
- ¿Y por que no?
- ¿Te gusta estar sola?
- Sí, estoy acostumbrada
- ¿No quieres saber como o con quién vivo yo?
- Puedo intuirlo
- Vaya, hazlo
- Muy mal planchada llevas tú la ropa, doy por echo que con tus padres no
- Cierto, sigue
-  Solo tampoco, hubieras propuesto ir allí la otra vez
- Cierto.
- ¿Vives con una chica?
- Por fin he despertado tu curiosidad
- No, si a mi me da igual pero..
- No, vivo con dos amigos.
- Oh, pues lo que yo decía
- Pero si tu..
- Calla, ¿algo más que quieras saber?
- De que forma coges el lápiz al dibujar?
- (le miró totalmente sorprendida) ¿Tu que sabes si dibujo?
- Lo sé
- ¿Viste algo en mi casa?
- No, pero siempre que te he visto llevas manchados los dedos de carboncillo.
- (Se quedó totalmente sorprendida) Bueno, sí, si quiero saber algo.
- Como se llama tu madre.. y si te has enamorado alguna vez.
- Vaya, lo de mi madre por qué?
- Por qué debería tener más sentido que te pregunte si te has enamorado?
- Pués, pues no sé..
- Bueno, responde
- Teresa, y no, nunca
- ¿No? Así que eres uno de esos eh
- ¿Uno de cuales? / ¿Y tú?
- Uno de no sé, de esos que van de duros. / Y sí.
- No, no voy de nada, si hubiera tenido que enamorarme no me hubiera negado a hacerlo, en cambio tú, si que tienes pinta de eso. / ¿De quién?
- ¿Yo? yo no me niego a nada, pero que no me apetezca es otra cosa / Hace mucho tiempo, ya.
- ¿Por que no te apetece?
- Preguntas demasiado, ya, se acabó.
- Bueno, es un paso.
- Bueno, tú no te enamores de mí eh, que te veo muy blandengue.
- Ten cuidado no vayas a hacerlo tú.

Ya amaneció, eran sobre las 7, cogieron el coche y la llevó a su casa.

- ¿Hasta la próxima no?
- Si, ya.. ya te llamaré.
- Eso no a sonado muy típico de ti.
- Me voy que tengo sueño.
- Descansa, pequeña.

Y le dió un beso, más frio.. más simple, más.. típico..
Se quedó un momento, mirando como entraba a su portal, miintras pensaba, en que sí había echo o dicho algo mal, y arrancó el coche.

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- Pero, pero..Carla ¿que pasó?
- ¿Que paso de qué?
- ¿Por que le besó tan fria al despedirse?
- Pues no lo sé, no se le he preguntado.
- No me has dicho lo más importante de todo esto!
- A ver con que preguntita me sales
- ¿Como volvieron a quedar? ¿Quien llamó a quien?
- Nadíe llamó a nadíe.
- Explicate
- Hay amelía.. siempre quieres más, eh
- Vaaaa!
- Pués eso, nadíe llamo a nadíe, fué el destino.
- Pero como pasó?
- Otro día te lo contaré, que siempre me entretienes cuando estudio.
- Ay, siempre te quedas a medias.
- Ya seguiré..
- Osea que sigue? ay que estos se enamoran..
- No has oido que ella no quiere?
- ¿Y qué? eso no se elige..
- Ufffff, te estás poniendo demasiado ñoña, me voy. (Y colgó)

¿Continuará?




lunes, 4 de junio de 2012

Tengo miedo de los pasos que no dejan huella

Moviste bien, pero jaque no es mate, y aún estando abajo puedo estar en cuestión de milésimas de segundo arriba, con una sonrisa, un parpadeo, un beso o una palabra.
¿Miedos? muchos. 
¿Lágrimas? las justas. ¿Fria? Cada vez más. ¿Fuerte? Oh sí, y me encanta. 

Si llorar significa demostrar tu dolor, no tengo que demostrarle nada a nadie más que a mi misma. Me gusta esta clase de juego dónde crees tener la partida controlada, dónde crees que lo que me dueles eres tú, a ver quien juega con quién. Sin darme cuenta he aceptado seguir tu juego y solamente existe la opción ganar. El tiempo lo pone todo en su sitio, y tú estarás dónde deves estar. Me se todos tus trucos, tu magia ya no me sorprende, puede que si tu última jugada pero no has echo más que despertar en mí las ganas de jugar. ¿Sabes lo que pasa? que te gusta lo que ves y eso, jode.
"Morir de pie o vivir arrodillado"
No son los años los que me hacen más lista, si no las personas que vienen, me importan me fallan, las echo, no luchan por quedarse y se arrepienten después. 
Cada cual por su camino, pero dejame seguirlo a mi manera y procura no interponerte mucho.


 Pequeña si no eres lo suficientemente fuerte, tendrás que ser inteligente.


Sandra.