viernes, 8 de junio de 2012

Lo típico vamos, o quizás no. (minirelato parte III)

- Bueno te sigo contando Amelía, que estás muy pesada ya
- sisisisisisisisi
- ¿Por dónde me quedé?
- Por el último beso..
- Ah sí, el de la despedida del coche..
- Pues bueno resulta que pasaron días sin saber el uno del otro
- Y que pasó?
- Que pasó?
- Claro, como volvieron a..
- Quien dice qué...
- Lo sé, esto no acaba así
- Bueno, lo que no te conté es como después de conocerse y esa primera noche volvieron a quedar ¿recuerdas?
- Es verdad! Si ella no le llamó..
- Bueno, resulta que cuando pasaron esa noche, él sabia perfectamente que no le iba a llamar, pero en su salón vio tarjetas de una floristeria dónde ponía que la encargada era ella, así que la cogió.
- No me digas que se plantó allí..
- Apareció.. cinco días después, como si nada, como si no la conociera.. entró y....

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La floristeria era la típica, que había en el centro de todas las ciudades, esa.. que era muy pequeña pero que tenía la calle llena de color, de olor y de alegría. Y lo cierto es que ella odiaba a más no poder su trabajo, lo odiaba. Adoraba las flores, las cuidaba, las mimaba, las veía crecer y volverse de pequeños capullos a preciosos ramos. Odiaba tener que cortarlas para según ella chorradas tales como decir "te quiero" con un ramo de rosas rojas, o tener que cortar sus preciados lirios para adornar el salón de un adinerado empresario en un jarrón.. y que veía muy injusto llevar flores vivas, a los cementerios y condenarlas a ella a yacer allí. Pero no le quedaba otra, era la empresa de la familia, aquella floristeria había sido de su abuela, posteriormente de su madre y ahora tenía que encangarse ella, además ella sólo valía para el arte, y eso hasta ahora no le había dado mucho dinero, las fotografías y sus dibujos estaban condenados a decorar las paredes de su casa.

Llegó a la floristeria indicada en la tarjeta, a un par de calles de dónde vivía ella. Nunca había estado en esa calle de la ciudad, parecía más antigua. Se paró a pensar y todo absolutamente todo lo que rodeaba a esta chica tenía un aroma a antiguo, a.. no sabía como describirlo, a especial, era como si pasara de estar en un mundo de ordenadores, modernidad y miles de tecnologías, y ella apareciera con su bici roja, con su forma de vestir típica de los años 80, esos labios rojos, y esa melenita despeinada y le transportara.. a ese momento. Abrió la puerta, al entrar sonó la típica campanita que hay en algunas puertas, para avisar de que a entrado un cliente. La floristería parecía tener bastante éxito, desde que vio la floristeria desde el principio de la calle, habían salido y entrado varias personas. Y bueno,  entró y empezó a pasear por la tienda, fue cuando estaba mirando las margaritas, cuando la vio detrás de una estantería, girada.. sabía que era ella, sólo podía ser ella. Se quedó ahí, ella estaba atendiendo a varios cliente, esperó y la llamo.


- Perdona!
Ella le vio, abrió los ojos a más no poder, sonrío con la mirada, quería esconderlo pero se le notaba tanto..
- Dime en que te puedo ayudar..
- Resulta que quiero regalarle flores a una chica
- Bueno pues tienes muchas dónde elegir
- Bueno hay muchas dónde elegir, pero puedes ayudarme a saber cual serían las acertadas?
Empezaron a pasear por la tienda, le fue explicando las virtudes de cada una de las flores, hasta volver al principio, a las margaritas.
- Creo que voy a quedarme con las margaritas
- Te he enseñado cada una de las flores y te quedas con las primeras? ¿margaritas? ¿Por qué?
- Como que por qué? por que me gustan
- Un ramo de margaritas? no suena muy apasionado para conquistar a una chica
- No busco conquistarla
- Que buscas entonces?
- No lo sé, pero quiero regalarle flores
- ¿Flores por qué?
- Ay, tienes una floristeria, vendeme estas margaritas y ya está
- Es que, arg, no, si decides hacer un ramo con ellas quiero una razón
- Son muy bonitas
- ¿Y ya está? Sabes qué.. en Nueva Zelanda existe una especie de margaritas cuyos pétalos cambian de color tres veces al día?
- ¿Cómo? (No puedo evitar reírse)
- No te rías, un día haré crecer esas flores, pero morirán de viejas, nunca las cortaré
- Tienes una floristeria, de que vas a vivir si no cortas las flores que tienes?
- No me queda otra, pero si un día consigo esas margaritas..
- Si un día consigues esas margaritas qué?
- Haría un jardín entero sólo de ellas..
- Osea que para pedirte una cita querrías esas margaritas?
- Tu estás tonto? te acabo de decir que no, que las quiero en mi jardín no en mi salón..
- Te acabo de decir que quiero que me des una cita, y te fijas en lo de las margaritas?
- Ay, me lías ¿Un ramo de margaritas no?
- Es para ti, elige tu las flores
- Como que para mi?
- Si mira, mira traigo tu dirección apuntada
- Que no me gusta que me regalen flores!
- Pero si tienes una floristeria! sdbfdiuhfdiuf
- Ay, y qué, que típico no? A la dependienta de la floristeria le encantan los ramos de flores..
- Y que puedo regalarte entonces para que me concedas, una tarde, o una noche.. o lo que quieras vamos.
- ¿Pero por que tanto interés? has venido hasta aquí.. que por cierto como sabias lo de la floristeria?
- Cogí una tarjeta de tu casa..
- (puso cara de asustada y se empezó a reír) Me acosas....
- Uy, pues nada, mandarte el ramo de margaritas a tu casa ¿Cuanto te debo?
- ¿Y ya está? ¿te rindes?
- ¿Quieres que me rinda?
- Regalándome flores no vas a conseguir nada..
- Pues que hago entonces..
- Quiero ver las margaritas de Nueva Zelanda
- Si lo consigo ¿qué?
- Hay trato.
- Dame tu numero, te llamaré
- Que finalidad más rara para pedirme el teléfono.. te doy el de la floristeria.


Se giró y se fué diciéndole, acuérdate de estar libre cualquier día de la semana.. que te sorprenderé. A los días le llamó, fue a recogerla cuando acabó, y la llevó a una exposición de un artista de nueva Zelanda. Estaba bastante lejos, estuvieron más de tres cuartos de hora en el coche pero valió la pena, estaba intrigadisíma y al final llegaron, en la exposición habían cuadros, fotografías.. y vídeos, en un vídeo salía la grabación de esas margaritas durante días y esas variaciones de colores a cámara rápida, cuando lo vio, se le quedó mirando.. no podía evitar mostrar lo impresionada que estaba, le encantaba.. no eran las flores.. pero las había visto cambiar de color, además, en una de las obras salían los pétalos de esas margaritas enmarcados.

Fue ahí, dónde después de esa noche que acabó como acabó, lo típico vamos.. volvieron a acabar en su piso, y él le dejo otra nota pero esta vez más directa, le ponía que habían quedado el sábado de esa semana a una hora y un sitio determinado y ahí fue el día de lo de el local aquel de rockabilly y la playa.. esa era la cita que quería él, que se había ganado.

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- Ay, me muero.. como encontró esa exposición?
- No me lo explico, pero vaya.. existían esas margaritas.. y había quien las había filmado.. y ella las vio
- Bueno, me a encantado conocer esta parte, pero.. quiero saber que pasó después de ese beso, de la despedida en el coche!
- A ver Amelía... eso ya te lo contaré mañana.
- Jolín, pero.. no paro de darle vueltas, por que esa reacción tan fría.. ¿Se volvieron a ver?
- Tardaron bastante.. ella no le llamó, lo único que sé que paso hasta el momento es que cuando ya había pasado bastante sin saber noticias el uno del otro él le dejo una flor de tela en la puerta, con una nota que ponía;
 "Tu película favorita es Casa Blanca, tienes el pelo negro, te encanta la fotografía, trabajas en una floristeria de tu familia, te gustan las flores pero vivas no decorativas, cuando sonríes tambien lo haces con la mirada y cuando algo te gusta no te hace falta hablar lo dices todo con los ojos, dibujas, te gusta la comida salada y después comer dulce, te gusta el color rojo. 
Me tienes miedo, y yo a ti te tengo ganas. Eso es todo lo que se de ti."
-  Ay. Dios. Mio. ¿Miedo? Que le pasa a esta mujer? Este hombre es perfecto.
- Pues que tiene el miedo ese tan normal como humano
- ¿Miedo?
- Claro, sigue siendo la típica historia pero con un detalle.. son dos personas muy atípicas. No creen en los tópicos, ni en el amor.. creen en papá noel y en el amor, no. Además ella ya a vivido bastantes cosas, y está bastante marcada. Puede parecer que tenga miedo por el simple echo de que se esté pillando.. pero yo creo que el peligro es que se están sintiendo muy niños, y eso que significa? A la gente a pesar de saber que acabarás pasándolo mal, que pueden hacerte daño, que estar enamorado te hace vulnerable.. a pesar de eso a la gente le encanta estar enamorada.. Simplemente por que enamorados somos niños, y a todos nos encanta volver a ser niños, y ellos.. estaban sintiéndose muy niños. Muy pitter pan y campanilla, esa historia de amor nunca contada. Y es peligroso, por que ella, no quiere correr riesgos.
- Vaya.. osea.. qué no quiere saber nada más de él?
- Mañana te lo cuento
- Vale va..
- Hasta mañana peliculera.

                                        

2 comentarios:

  1. DIOS,estoy esperando la cuarta parte.
    Estoy intrigadisima,es genial Sandra,es que no tengo palabras!!

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    1. Muchisímas gracias !
      Pués la cuarta parte vendrá pronto, espero..
      Gracias de veras y espero no defraudar jajaja

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