sábado, 10 de noviembre de 2012

métamorphose

"Hoy es el primer dia del resto de mi vida. Porque desde hoy creo que lo más importante en esta vida es saber volar solo."


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Daigual todo lo aprendido a veces llegan las ganas de morder la vida y dejar huella y ahí hacemos un reseteo, queremos olvidar todo lo aprendido para vivirlo nosotros. Por que somos jóvenes y es la época de todas nuestras primeras veces, de la inocencia, del querer saltar al vacío sin paracaidas..

Es como si te diera miedo el agua y te tiraran en medio de una piscina. Te hundes pero cuando llevas tiempo debajo del agua, nadas. Nadas hacia arriba en busca de una bocanada de aire, nadas en busca de vida. Así es ser joven, cada paso, cada amigo, cada sensación, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra es como esa bocanada de aire, la cojemos con ganas. Con ganas de vivir.

A veces es muy fácil perderse, y en esta época que somos novatos en todo y expertos en nada, es más fácil aún. Cuando con el tiempo se nos abren puertas, algunas mejores, otras peores, algunas las abriremos y retrocederemos queriendo cerrarlas y ahí es dónde tenemos que elegir. Y aunque suene muy bien lo de dejarnos llevar y aunque a veces no tengamos fuerza para otra cosa que no sea esa, hay caminos por los que hay que tener paso firme. Que aunque cuatro tontos hayan roto a padrazos las bombillas, siempre puedes sacar luz de dónde menos te lo esperas. Por que nunca, absolutamente nunca estamos a oscuras, solo hay que saber dónde se esconde la linterna. Hay que saber quien rompe las bombillas y quien hace fuego aunque sea con piedras para que no te sientas perdido.

Lo que quiero decir con todo esto, es que somos jóvenes, estamos vivos, sigue respirando cada bocanada de aire como si fuera a ser la última. 

Todos pasamos por metamorfosis a los largo de nuestra vida, también hay épocas en las que te quieres aislar, meterte en una burbuja, en tu mundo, momentos en los que necesitas escapar. Y no hay nada más odioso a que te pidan explicaciones cuando estás pasando de capullo a mariposa. Ante todo recuerda, es tú vida, y tú eres el único patrón de tu barco y oye, a quien juzgue tu camino, déjale tus zapatos.

Sonríe, llora hasta quedarte dormida si es necesario, vívelo todo intensamente, haz grandes locuras que el día de mañana puedas contar a tus nietos. Que ningún mal final te haga perder la ilusión por un próximo comienzo, y si esto pasa recuérda que puede aparecer la persona que te rompa los esquemas. En resumen, nunca pierdas la ilusión. Nunca dejes de ser un poco niño. Come tanto helado como de grande sea tu bajón. Que haya mucha música en tu vida, canta en la ducha, mojate debajo de la lluvia, sientéte precioso/a tanto un lunes en chandal como un viernes con tus mejores galas.

Digan lo que digan, nunca olvides que tú tienes algo que te hace diferente al resto, que te hace especial. Que el rencor no sirve para absolutamente nada, y que si alguna vez has retrocedido, que haya sido para coger impulso.


¡Salta! vamos, ahí fuera hay una vida maravillosa que te está esperando. 
Solo tienes que querer...


miércoles, 7 de noviembre de 2012

os contaré un cuento..

Ella no era una chica corriente, ella no era una chica más. Ella era capaz de deshielar el más frío glaciar. Ella era la de los ojos de un color que nadie se fijaba por que cegaba la luz que te trasmitían. Ella olía a primavera. Ella era amor, ella era intensa. Era inocente, su corazón estaba intacto. Aquella chica creía en los cuentos de hadas, en la magia, en los príncipes, creía en el amor. Aquella chica estaba enamorada del amor, de las películas, era una soñadora, era una princesa esperando a su príncipe azul. Ella era la de la sonrisa que te convencía de lo que quisiera, ella era la que si te veía llorar, lloraba contigo y luego te hacía cosquillas. Era una luz en la más inmensa oscuridad. Ella era la que cualquier problema lo solucionaba con metáforas de caracoles, o partidas de ajedrez. Ella era incapaz de odiar, ella estaba echa para amar, tenía vida en cada mirada. Ella tenía una teoría de que teníamos unas cerillas dentro y que cada vez que una se apagaba un poco de nosotros se moría. Ella era una bendición para quien la tuviera en su vida, aquella chica veía colores dónde todo el mundo veía solamente gris. Ella pensaba que el amor era opcional, era muy ingenua, y eso la hacía tan jodidamente  delicada y especial. Decía que tenia los ojos tan brillantes por qué era una llorica. Conoció el amor, fue muy feliz, no tenía miedo de nadie, ni de nada. Y nunca le habían hecho daño, no sabía lo que era una traición.

Entonces su cuento de hadas se truncó, el príncipe se volvió rana, las hadas se volvieron las brujas de su cuento. Le traicionaron, le hicieron daño y casi consiguieron romper aquel corazoncito de cristal en mil pedazos, sin saber que hacer, antes de que esto pasara lo refugió en una capa de mármol. Duro y frío mármol. Se prometió que nunca podrían llegar a tocar aquel cristal, dónde ella sola había mal pegado los trocitos. Un corazón, rescrebajado dónde cada vez que lloraba se tambaleaba, por lo tanto sus ojos perdieron ese brillo tan especial, por que no volvió a llorar. Su boca en vez de abrirse para sonreír, se abría para exhalar el vaho que le salía de los pulmones. El mármol que recubría su corazón para protegerlo, había congelado todo el interior de la chica. Sonreía, con esa sonrisa tímida aunque ya no inocente, inhalaba oxigeno y exhalaba el frío vaho. Siempre tenía las manos frías, los ojos profundos, de un negro infinito y esa mirada felina. Los labios muy rojos, tapando la piel reseca por el frío que le nacía de dentro. Debajo del mármol se escondía aún ese corazón de cristal, con esas cerillas intentando encenderse para romper el mármol y poder volver a calentar todo su cuerpo. Ella sigue siendo la que alinea el corazón, el objetivo de la cámara y la pupila en un mismo eje, es para una de las únicas cosas que sigue haciendo notar que tiene dentro un motor que late. Esta es la historia de la chica del corazón de cristal, que no se rompió, pero se volvió de mármol Ahora ya no está enamorada del amor, ahora está enamorada de la vida, por qué a aprendido lo que es aferrarse a ella.


Aunque nunca la hemos perdido del todo, es cuestión de tiempo. Ella sigue besando ranas, pero esta vez no espera desde lo alto de su castillo a ningún principe, simplemente no espera. Aún tiene ganas de amar, en el fondo, muy fondo de su corazón. El final de esta historia aun no está escrito, pero no sabemos que está pasando con ella, dice ser feliz así..

Vamos princesa, aquí eres tu quien manda, que estás más guapa cuando sacas la guerrera que llevas dentro. 
Tú eres vida, es tu corazón el que empuja tu vida, el mundo sin ti no es el mismo.