martes, 27 de enero de 2015

Los lunes y ella, ella y la vida

Y caen los pilares y sigue en pie como Roma,
en ruinas, pero revolucionaria y preciosa.

Así, despeinada, y despreocupada,
tan preocupada por todo, como por nada.
Tan como ella.

Tan música acústica, tan a cámara lenta, tan a blanco y negro,
tan de los 60', de los 80', de los 90'..

Tan savia como ingenua
tan amable y tan estúpida,
tan luchadora como cobarde,
tan pasional e impredecible,
tan independiente..
tan mía, pero siempre suya.

Tan fuera de lo ordinario,
tan contraria,
tan incongruente,
tan contradictoria.

Impredecible como un león jugando, esa es su manera de amar.
Y os recomiendo que alguien os ame así en la vida,
por que desde ella, no conozco otra forma posible de hacerlo.
Ni de ser amado, ni de conocer el amor.

Tan de nadie como del mundo,

Y es que hay quien dice que es como un girasol triste,
que no tiene cojones para plantarle cara al sol,
y exponerse, y crecer.

Marchita y oculta, 
viviendo a la sombra de un mundo decepcionante, 
rodeada de gente,
y tan sola.

Tan quiero cambiar el mundo, 
cuándo la peor batalla es con ella misma.
Con su autodestrucción, su inexistente autoestima y sus amores caducados.

Yo la amé, ella me amó,
y ambos dijimos saber olvidarnos.
Y ahora, yo escribo sobre ella,
por que ella es eterna, y eterno me hizo a mí.

Dice la leyenda, que es frágil como un diamante,
aparente por fuera, pero férrea por dentro.

Mejores vistas que en ningún templo, coliseo, ruinas, jardín o pirámide.
Os lo prometo.

La octava maravilla, o amenos, la mía.






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