sábado, 31 de marzo de 2012

enloqueciendo de cordura

Hay mañanas que sales a calle, y por mucho que digas que va a salir el sol no lo ves, te das cuenta de que todo sigue igual que el día anterior, para bien o para mal no avanza. Sales de tu portal, giras la esquina y encuentras la misma mierda en cada esquina. Los humanos vivimos sobrecargados, somos como cables de alta tensión esperando el mínimo roze para hacer chispitas, como dos nucleos esperando chocar. La gente va con prisa, nace con prisa, vive con prisa, habla con prisa, quiere con prisa, pelea con prisa, se arepiente con prisa, ama con prisa.
Estoy enloqueciendo. Aún sin salir de mi piso mire dónde mire veo lo mismo, personas, facturas, relaciones, dinero, televisión, accidentes, recuerdos, discusiones, sociedad en sí, consumista, materialista y estresada. Sin salir de tu casa ya tienes todo eso ahí, en una caja de plastico, y sí luego es ella la caja tonta.
Llega un momento y no sé como denominarlo que siento que necesito no sentir. No sé si es el producto de lo que he dicho o si es la cura hacía ello. Necesito estar en parálisis sentimental, sentirme aburrida, para no aburrirme de las personas. Hoy en día el sentimiento más bonito que pueda haber, me da miedo, el abrazo más tierno me da miedo, el minimo mal gesto me enciende, el beso más tierno me da pánico, no sé si es miedo a la soledad, o necesidad de soledad. No sé como se sintió van gogh para cortarse una oreja, pero si sé como me siento yo como para querer arrancarme el corazón.


Sandra.

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