jueves, 17 de noviembre de 2011

En sus ojos apagados hay un castigo eterno.

"Prometen construir un puente aunque no haya río"
- Está frustrado no entiende cuando le dicen que el resto del mundo se frustra igual de otro modo y en otra parte del mundo. Díganles que todavía no es feliz que esto hizo feliz a alguno de ellos; díganles también que se fue con el corazón tibio y díganles que eso no importa ni siquiera para cesar con el hambre.
- Respondale usted que ya no creen en nada ni en nadíe y mucho menos en ellos mismos. Que necios quisieron hacerlos, y necios son. Y dónde un poco de luz asoma el tema es en los que aún gestándose están. Por favor que no asomen el hocico aún, que aún queda bombardeo para rato.
- Tanta escoria vió de cerca, que su mirada se apagó, o a eso dicen que se debe su ceguera y que sólo se comunica mediante su tacto.
- Los cerdos entre cerdos se crían, permitame decirle. Que de esa escoria formó parte él y que si ahora está ciego es por que hasta sus ojos se niegan a ver lo evidente. Que vea lo caótico del asunto. ¡Dios santo! Ha transformado una generación de niños pobres a una generación de adultos tontos! Y que ni el tacto ha perdido, oiga, así seguirá barajando los billetes que almacenados tendrá.
- Díganles que cuando se dió cuenta de lo producido tuvo un leve rescoldo en la fe en Dios.
- ¿Dios? ¡Dios! ¿Donde estaba dios cuando esté país empobreció así, de cultura, amor por el arte, esperanza e ilusión? Dígame, ¿dónde?
- Díganles que es como un globo de aire perforado a tiros y que la culpa que lo arrastra por el mundo que le considera apenas otro dato del problema y que teme que la culpa sea lo único que hoy en día le quede de él.
- Todo lo que ellos quisieran decirle, lo dijeron y quedó grabado en el asfalto de la calle. Que pegue el oído y oiga la frustración palpitar.

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